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Día del cáncer renal

En este Día Mundial del Cáncer de Riñón, los servicios de Nefrología y Urología del centro médico realizamos un esfuerzo coordinado frente a un tumor que suele avanzar sin dar señales, recordando que el diagnóstico temprano salva vidas. Para ello, es imperioso realizar un despistaje selectivo que permita anticiparse a la enfermedad y evitar terapias invasivas.

La primera pregunta que deberíamos hacernos todos es: ¿por qué un día para el cáncer renal?

Me gustaría empezar recalcando unos datos generales que nos van a dar un poco de luz a la pregunta previamente mencionada. Cada año se diagnostican más de 400.000 casos en el mundo. Particularmente en España, constituye el octavo tumor más prevalente y se detectan cerca de 9.500 casos nuevos al año.

No existe un examen de despistaje universal o rutinario (como una mamografía para el cáncer de mama) para personas con riesgo promedio; la detección temprana se realiza principalmente de forma incidental mediante pruebas de imagen.

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Se conocen ciertos factores poblacionales que aumentan el riesgo de padecerlo, como son la edad (es mucho más frecuente en adultos mayores de 60 años), el sexo (se diagnostica el doble de casos en hombres que en mujeres) y la raza (con una incidencia superior en las personas de raza negra o afrodescendientes).

Los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer renal se dividen entre aquellos relacionados con el estilo de vida y las variables biológicas o genéticas. Dentro de los primeros, destacan el tabaquismo (fumar duplica el riesgo), la obesidad (el exceso de peso corporal altera ciertas hormonas y provoca una inflamación crónica que estimula el crecimiento celular), la hipertensión arterial (HTA), la exposición laboral (el contacto habitual con químicos como el tricloroetileno, el cadmio, el plomo o el asbesto aumenta la predisposición) y el abuso de analgésicos (el consumo prolongado de acetaminofén se ha asociado con este tumor). También cabe resaltar que la enfermedad renal avanzada y los antecedentes familiares (tener parientes de primer grado con este tipo de cáncer) incrementan el riesgo.

El cáncer de riñón suele crecer en silencio; cuando los síntomas se hacen visibles, la enfermedad ya ha avanzado. Por lo tanto, la evolución silente del cáncer renal es su mayor peligro y los controles médicos periódicos son nuestra mejor defensa.

No podríamos hablar del día del cáncer renal sin mencionar los signos de alarma para su detección. Destaca la presencia de hematuria (sangre en la orina, ya sea visible a simple vista o detectable solo en análisis de laboratorio), el dolor lumbar (molestia persistente en un lado de la espalda baja o en el flanco, que no se debe a un golpe o esfuerzo), una masa palpable (Un bulto o engrosamiento en la zona del abdomen, el costado o la espalda baja) y la presencia de pérdida de peso inexplicable, fatiga crónica, anemia o episodios de fiebre recurrente sin causa infecciosa aparente.

Ante la presencia de cualquiera de estas señales, o si usted cumple con varios de los factores de riesgo mencionados (como el tabaquismo, la hipertensión o los antecedentes familiares o está dentro del grupo poblacional de alto riesgo) debería plantearse la posibilidad de solicitar una consulta médica con Nefrología o Urologia de cara a realización de un despistaje selectivo.

Desde los servicios de Nefrología y Urología de nuestro centro médico, insistimos en que la prevención activa y el despistaje selectivo a través de ecografías o analíticas periódicas son nuestras herramientas más poderosas.  

 

 

 

Firmado:por Dr. Rami Ghais Nefrologo del Hospital Centro Médico de Asturias.